Declaración de Lima – 2019

Reunidos en la ciudad de Lima, el día 10 de enero 2019, los abajo firmantes-en adelante el Grupo Americano de Especialistas en Cannabinoides – deseamos comunicar, a quienes tengan responsabilidad en tomar decisiones en nuestros gobiernos, a nivel nacional e internacional, respecto de las regulaciones del Cannabis y cannabinoides, que enmarcado en la “Declaración universal de Derechos Humanos”; “Declaración sobre la ciencia y la utilización del conocimiento científico”; “Código internacional de ética médica” y “Declaración de principios sobre la información sobre medicamentos a los pacientes”; “Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo”; “La Convención Americana sobre Derechos Humanos – San José de Costa Rica, Abierta a firma en 1939”; “Protocolo adiciona a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de derechos económicos, sociales y culturales – Protocolo de San Salvador”; “Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales¨. los abajo firmantes desean declarar lo que sigue:

Considerando,

Que hay personas sufriendo por enfermedades que pueden encontrar en los fitocannabinoides alivio a sus dolencias; que la planta de cannabis, análogos y derivados tienen uso medicinal, ya que Cannabis es una planta de uso medicinal y terapéutico, con efectos comprobados y su uso medicinal data de miles de años.

Que las Convenciones Internacionales sobre drogas permiten el uso medicinal y para fines de investigación científica de Cannabis.

Que el uso del Cannabis o algunos de sus derivados no representan un riesgo letal para la salud de las personas y sus efectos adversos son reversibles.

Que la clasificación del Cannabis y sus derivados, dentro de sustancias sujetas a fiscalización internacional ha sido asincrónica con la investigación científica de su uso con fines medicinales, por lo que ha sido hecha con errores u omisiones.

Que la discrecionalidad impuesta unilateralmente, por los firmantes de las Convenciones Internacionales en esta materia, ha criminalizado el uso de esta planta medicinal.

Que la regulación en algunos de nuestros países es insuficiente y excluyente para importantes grupos de población, debido al poco entendimiento de los acuerdos internacionales, la ausencia de información, y a la fuerte propaganda  de grupos de interés anti droga en el mundo.

Que algunos países de la región han llegado incluso a regular estas sustancias con controles no contemplados por las Convenciones Internacionales, privando a pacientes del acceso a fármacos analgésicos.

Que los Estados que han regulado el uso medicinal de Cannabis vienen demostrando seguridad y eficacia con respecto al uso de esta planta, y diversos indicadores sociales vienen reflejando los impactos positivos de estas medidas.

Según lo expuesto anteriormente, las políticas regulatorias hasta ahora impuestas (tanto para el Cannabis, como para las otras sustancias sujetas a fiscalización por algunos países), lejos de ejercer controles efectivos que contribuyan a mejorar la salud pública de nuestros pueblos, atenta contra el derecho de acceder al más alto nivel de salud posible.

Como  consecuencia de lo anterior, algunas de las actuales legislaciones han:

Impedido el acceso formal (médico, legal), por parte de pacientes potencialmente beneficiarios.

Generado riesgo sanitario innecesario dado el acceso informal (ilegal, clandestino) a esta opción de medicación.

Posicionado una barrera para la investigación científica, educación y divulgación del conocimiento.

Impedido el manejo de la planta, dentro del ejercicio profesional en salud.

Sido una de las principales causas de privación de la libertad y procesos legales de ciudadanos, incluso pacientes y profesionales de la salud, en América.

Generado una importante fuente de ingreso económico para organizaciones criminales, incrementando el daño real que estas producen en la sociedad.

En consecuencia,

Se solicita a la Asamblea General de la Naciones Unidas a facilitar el acceso a Cannabis para quienes lo necesiten bajo criterio médico.

Se exige a los Gobiernos de nuestros Países que no lo han realizado, a regular el acceso a la planta de Cannabis y sus derivados en base a la Convención Única de 1961, que permite el uso medicinal y para investigación científica de todas las especies listadas.

Se exhorta a los Gobiernos del continente americano actualizar sus legislaciones nacionales en base a criterios meramente científicos, para facilitar la regulación del intercambio de Cannabis para fines medicinales o de investigación científica.

Se llama a las Autoridades Sanitarias y Científicas a mantenerse informados, para la toma de decisiones basada en evidencia científica, sin miedo a represiones de otras índoles.

Se exige a las Autoridades de Salud y de Interior, de cada país, que coordinen esfuerzos para favorecer el acceso medicinal y con fines de investigación científica de Cannabis.

Se exhorta a los Profesionales de salud a contribuir con el acceso informado a pacientes que requieran terapia a base de Cannabis.

Se llama a los Profesionales de salud y pacientes a participar activamente, y ser vigilantes en los procesos políticos de sus países.

Se pide a las Personas que lo requieran, participar activamente, seguir defendiendo su derecho al acceso efectivo, uso informado y acceso legal para fines medicinales, y a recibir terapias en base a Cannabis.

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